[Rápido episodio intermedio de los días 279 a 283 de viaje, mediados de agosto 2011]
¡Vuelta al ruedo! ¡Rumbo a Mozambique!
Después del curso de meditación, partimos con el espíritu de mis dos amigos más sonriente y doblemente receptivo (os lo digo yo, que les veo, oigo y siento cada día). Así, con mucha energía positiva, muchas ganas y alegría, nuestras brújulas apuntaban impacientes hacia el mar y hacia el calor, después de tres meses y medio de invierno: la tierra prometida era ahora Mozambique.
Y con pocas pausas (la prisa procuramos dejarla de lado), cruzamos Sudáfrica en pocos días, disfrutando como siempre de sus paisajes, y con casi las únicas paradas en Bloemfontein y Bethlehem (Belén) para reconstruirme las pastillas de freno (imposible encontrar las mismas), arreglar mi aire acondicionado, ese pequeño gran lujo, y hacer algunas compras. ![]()
¿De compras?
Un día pasamos un buen rato en una zona comercial, sobretodo en un par de tiendas de camping y overlanders… ¡Estos sudafricanos tienen DE TODO para el camping! Es increíble los accesorios de todo tipo que puede uno encontrar, incluidos los remolques-todo-en-uno que a Adela le recordaban a unas casitas de muñecas de cuando era pequeña: un anuncio que decía “¡mira, mira!” – la casa se abría y tenía accesorios de todo tipo, “¡ya no mires!” – la casa se cerraba en una cómoda maletita.
Los viejos instintos de François y Adela volvieron rápidamente ante tanta variedad y oferta, ante tanta tienda “como dios manda”: “¡Compremos algo!”… Pero después de un buen rato fueron incapaces de decidirse por nada… todo era igualmente interesante y práctico, y a la vez prescindible porque habían sobrevivido nueve meses sin ello. Les daba pereza “ampliar el equipamiento”, así que como llegamos, nos fuimos.![]()
La última monarquía absoluta de África
Dijimos definitivamente adiós a Sudáfrica (¡cuánto nos queda por ver!), y llegamos a Swazilandia, otro pequeño y pobre país enclavado entre Sudáfrica y Mozambique. La parte norte del país que vimos es montañosa y muy bonita. Entramos al atardecer con una luz preciosa y, a pesar de una zona de casinos, spas y hoteles sobretodo para sudafricanos cerca de la capital (por lo visto en algunos o todos los estados sudafricanos el juego no es legal), esa parte de Swazilandia era muy chula. Uno de los reclamos turísticos de este orgulloso país es ser “la última monarquía absoluta de África”. Efectivamente, el rey Mswati III ostenta todos los poderes y sigue siendo protagonista de importantes y estrambóticas polémicas, mientras su país sufre una de las tasas de infección HIVS/SIDA más altas del mundo. A pesar de ello, el país tiene vive anclado en sus tradiciones y el rey contribuye a la estabilidad del país desposando cada año una nueva mujer, y de esta forma emparentándose progresivamente con medio país.![]()
Visados y sonrisas
El motivo para cruzar Swazilandia era sobretodo sacar el visado de Mozambique (20$ y en el día ó 60$ de un día para otro en otros sitios como Neilspruit). En nuestra ansia por llegar, apenas cruzamos el norte de este país, aunque lo hicimos por carreteras secundarias para respirar un poco el pobre pero sonriente ambiente local. ¡Qué agradable es saludar a la gente que cruzamos y ver como se les ilumina la cara en una enorme sonrisa al ver la nuestra!
Y sin más, 24 horas después de entrar, salíamos de nuevo y pisábamos, al fin, Mozambique. ¡Mmm! Mozambique resonaba en nuestras cabezas y motor con buenas vibraciones ya antes de entrar… y sigue haciéndolo meses después. ¿Por qué?
Lo dejaremos para el siguiente post…![]()












Y tan express………………je je je .
Si os descuidais pasais de largo, ja ja ja .
Un saludo
excelente contenido, mucha suerte